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Este iba a ser el primer viaje "en serio" de nuestro cacharrito rumano Dacia, nuevecito-de-paquete (ver artículo "Cacharrus Nuevus Habemus"), al cual desde ahora llamaremos "Vladcito".
Eran alrededor de las 11 de la mañana del día Viernes 21 de Marzo, estábamos re contentos y empezamos a echar a bordo los miles de cachureos que llevábamos: sacos de dormir, monopatines, hielera pa llevar heladito el antibiótico del Tomasito (si...andaba medio resfriado...), bebidas, galletas, sánguches varios y una maletota con ropa. Ya casi al partir, salió a saludarnos/despedirnos la sañora Zurlinden (la dueña de la casa). Ella estaba sola atendiendo la florería y como nevaba fuerte y no andaba ni un alma, aburrida, no halló nada mejor que salir a copuchear y enterarse a dónde íbamos saliendo en plena nevazón. Le explicamos que íbamos a Italia y que pensábamos pasar por el paso "Simplon ". "¡qué valientes!" nos dijo.... "No pasa naaaaaa..." le respondí. Pero igual quedamos con la bala pasada, ya que nosotros jamás habíamos andado por esos parajes y si más encima le agregamos las condiciones atmosféricas francamente malas que imperaban en ese momento...daba para temer algo malo... Luego de las despedidas y deseos de buen viaje de rigor, ¡partimos! Casi-Casi¡¡¡¡ C U I D A D O !!!! Fué el tremendo grito que alcancé a escuchar con mi oreja derecha (la cual me quedó piteando un buen rato después) Y en eso, cacho un auto negro (!) que iba dándole la vuelta a la rotonda donde yo iba feliz (y embalado) entrando... Pese a que había limpiado la nieve del parabrisas y de todos los otros vidrios, siempre me había quedado un poco de nieve a un costado del parabrisas que me quitaba la visual... "pero igual veo bien" dije.... Cuando alcanzo a distinguir casi encima al famoso auto negro, piso con todas las fuerzas el pedal del freno. Y, yo creo que únicamente gracias a Dios y a haberme gastado un dineral + un ojo de la cara en comprarle al "Vladcito" unos súper cototudos neumáticos de invierno marca Michelin, en solo 30 centímetros logré evitar lo peor .... UUUFFFFFFFFFFFFF......solo habían 2 cosas que podían hacerse en ese momento: - Interpretar ese cuasi-accidente como una advertencia de lo que nos esperaba durante el viaje y devolverse altiro a la casa (y pasar el largo fin de semana pascual encerrados viendo nevar)
- Abrir más los ojos, cerrar la boca, dejarse de pavear y andar con más cuidado el resto del viaje. En resúmen: dejarse de hacer el imbécil .
Optamos por la segunda alternativa. Después del percance, nadie decía ni pío....el susto se nos vino a pasar como a los 20 minutos. Ya en rutaLas calles de la ciudad no presentaron grandes dificultades ya que ya habían pasado las maquinitas barre nieve. Tampoco presentó gran dificultad andar por la autopista. Pese a que nevaba y a veces llovía, la carretera estaba expedita y no resbalosa...hasta que se nos terminó y entramos a los puebluchos previos al paso de Simplon... <<< fotos pueblos con nieve >> Paciencia...Ya estábamos en el último tramo de la autopista. Despejadita, casi sin nieve y donde se podía avanzar sin problemas a una velocidad de 100 km/h sin ningún peligro, pese a que nevaba. Nos metimos a un túnel que sería el último trozo de carretera. El túnel era en curva, por lo que, saliendo del túnel se podía apreciar que el camino se estrechaba pero siempre en curva. Lo que no sabía, y que lo capté demasiado tarde, era que terminado el túnel, el estado del camino era radicalmente distinto al que veníamos de recorrer: La maquinita barre nieve parecía que no se había pasado hacía días. Imagínense enfrentar una curva a 100km/h y llena de nieve...¡¡¡DE NUEVO CASI NOS REVENTAMOS CONTRA LA BARRERA DE CONTENCIÓN!!! Pero....quiso Dios y la supertecnología aplicada en el Vladcito (frenos ABS, estabilizadores y neumáticos cototudos) que prácticamente fui yo no más (el chofer) quien se dió cuenta de que estuvimos a un pelo de salir en la crónica roja del diario, ya que el Vladcito casi ni se resbaló en la curva cuando le apliqué a fondo los frenos (cuando apreté el pedal del freno, éste empezó a "zapatear" indicándome de que el sistema ABS estaba trabajando, cosa que quiere decir de que si las ruedas frenadas no agarran el terreno y empiezan a resbalarse, el sistema las deja rodar de nuevo para que tracciones de nuevo y tengan agarre) (VER VIDEO DE COMO FUNCIONA LA CUESTIÓN). Desde ahí en adelante, nuestra velocidad no superó los 40 km/h .... Fácilmente unos 50 centímetros de nieve a lado y lado de la calle habían en los últimos 20 kilómetros que nos separaban del paso de Simplon. ¡¡El taco fue atroz!!Los autos no se movían a más de 20 km/h ¡¡y eso era cuando podían avanzar!! Calculamos que nos demoramos como 1 hora y media en cubrir los 20 km que nos faltaban para comenzar el paso. Transitamos por las calles centrales de unos pueblitos chicos que parecía que ¡jamás las habían limpiado de la nieve! No sabemos cómo podía la gente transitar por las veredas ya que estas estaban bajo de por lo menos unos 60 centímetros de nieve, al igual que los autos estacionados y las casas....¡¡¡si era casi como ir al polo norte!!!. ¡¡Y ahora viene lo weno!!Al fin nos topamos con un letrero que indicaba hacia la derecha y decía "SIMPLON", que era por donde deberíamos pasar hacia Italia. Nos metimos y la carretera y..... ¡¡¡EL CAMINO ESTABA PEOR!!! ¡¡Prácticamente no se distinguía dónde estaba el camino por donde se debía transitar!! Pese a que caía una nieve fina, en pocos minutos quedaban cubiertas las huellas de los autos que pasaban por la ruta, así que prácticamente cada auto debía hacer su propia ruta porque no se podía seguir la huella de algún otro auto que hubiera pasado primero. De la máquina barre nieve...¡¡¡ni hablar!!! ¡¡¡NUNCA PASÓ!!! Así que los más de 30 km que hay que recorrer (15 km cerro arriba y luego 15 km cerro abajo) para pasar el paso Simplon, nos tomaron prácticamente 2 horas, ya que nos vimos abligados a andar muy lentamente y a detenernos en varias ocaciones a sacar el hielo que se formaba en los limpiaparabrizas que impedía que estos limpiaran bien el vidrio (¡¡y no se veían ni cresta!!). Esto de la visibilidad se hizo más evidente en la bajada, ya que esta resultó ser más peligrosa que la subida por el peligro de resbalar en la curvas. Así que todos los autos tenían que extremar las precauciones y bajar muuuuyyy lentamente. Habían algunos que ¡¡¡practicamente ni andaban!!! (aterrorizados creo yo por resbalar y salir volando sobre las barrerar e ir a parar como a 60 metros más abajo... Al fin...¡¡¡vivos!!!Después de un par de horas de angustias y ya chatos de tanta nieve, finalmente llegamos al valle, donde la nieve dió paso a una fina llovizna y luego a un esplendoroso sol que nos dió la bienvenida a Italia. Al fin pudimos relajarnos. Estábamos vivos, enteros y el Vladcito había respondido ejemplarmente a la dura prueba. Ahora, raudo por la carretera, se iba sacudiendo toda la nieve y el hielo acumulados en lo que fué una de las peores rutas en que he manejado en mi vida. Una vez en la carretera, solo teníamos que seguir los letreros que nos llevaran hacia Milan (según las instrucciones del Kiko). Así lo hicimos y en un ratito, serían unos 45 minutos, ya estábamos cerca de Milán y comenzamos a buscar la salida "Besnate", que era, según las instrucciones del Kiko, donde deberíamos salirnos de la carretera para ir a su casa. El nos había dicho de llamarlo por teléfono para que nos fuera a buscar a la salida "Besnate", pero preferimos no molestarlo y buscar nosotros mismos como llegar a su casa. Nos dimos un par de vueltas hasta que vimos un supermercado ya conocido en viajes anteriores (Il Gigante ) y decidimos entrar ahí y desde allí llamarlo para que nos encontráramos y pudiéramos comprar algo para comer (eran ya como las 6 de la tarde). Al rato, llegó en bicicleta al supermercado. Luego de los saludos de rigor, fuimos a comprar los ingredientes para hacer una Lasaña (¡¡¡cómo no comer Lasaña en Italia!!!). Como la Buby se puso a hacer shopping dentro del supermercado y al Kiko le empezó a doler la espalda, decidimos que él se fuera pa su casa a descansar mientras nosotros terminábamos las compras. Nosotros ya conocíamos el camino hacia su casa, que no estaba a más de 5 cuadras del supermercado, así que se fue y al rato partimos nosotros. Ya como a las 11 de la noche nos acostamos a dormir. Lo malo es que me tocó dormir en el sofá...cosa que a mi en un principio me entusiasmó...hasta que desperté al otro día ¡¡¡TODO TORCIDO Y CON LA ESPALDA HECHA PURÉ!!! ¡¡¡¡SE VAN A ARRUINAAAAAAAARRRRR!!!!La noche anterior habíamos decidido ir a algun lado... ¿dónde? Habían varias opciones: Verona, Génova, Pisa, Milán y.....¡¡¡Venecia!!! No lo pensamos 2 veces y decidimos irnos a Venecia. Lo malo: iríamos solos. El Kiko nos había advertido de que el no iría si no se sentía bien por la mañana de la espalda. Y así fué, se despertó malazo, así que ya nos estábamos haciendo la idea de viajar solos hacia Venecia. Yo temía perderme y gastar todo el día solamente en encontrar el camino, pero el Kiko nos tranquilizaba diciéndonos de que era imposible perderse ya que estaba muy bien señalizado el camino a Venecia. Finalmente, las ganas de ir denuevo a Venecia pudieron más que el dolor a la espalda y nuestro héroe decidió acompañarnos (la Buby le pasó una pichicata que al parecer le hizo buen efecto ¡y le alivió el dolor de espalda!). Como a las 11 de la madrugada partimos con una mochila de sánguches y bebidas ya que el Kiko nos había advertido hasta el cansancio de que Venecia era supercara y todo valía un ojo de la cara y las 2 orejas. Algunas joyitas que nos dijo: - "Nos vamos a estacionar en un pueblo de las afueras de Venecia porque sino....¡¡vas a tener que vender el auto pa pagar el estacionamiento!!"
- "Ni piensen en comprarse algo allá porque ¡¡todo es recontra caro!!"
- "Vamos a tener que caminar harto porque los transportes en Venecia ¡¡son caríiiiiisssimos!!"
...y así... Parece que le pareció un poco caro Venecia al Kiko la única vez que estuvo allá porque quedó realmente traumatizado con los precios. ...o a lo mejor ¡¡le veían la cara y la cobraban!! ...quién sabe... El asunto es que partimos con el alma en un hilo de que íbamos a la ciudad más cara de la tierra... El trayecto resultó ser más fácil de lo que imaginamos: HABIAN LETREROS POR TODOS LADOS QUE DECIAN EN UNAS TREMENDAS LETRAS: "VENEZIA".
Era prácticamente imposible perderse y no llegar a Venecia, ya que estaba muy claramente indicado por dónde andar. ¡¡Y claro!! si a los "Tanos" les interesa que la gente llegue sin contratiempos a Venecia para que gaste sus euros allí ya que es tan re caro, ¡¡tendrán que gastar harto!! (¿¿¿será tan así???) Ya casi llegando, decidimos entrar (yo con los diente apretados) hasta la ciudad misma con el Vladcito y estacionarnos en algún parking de Venecia. Pasamos hacia Venecia por un puente de que debe tener fácilmente unos 2 kilómetros el cual conecta la costa con la isla donde está enclavada la ciudad de Venecia.
Venecia sin tiiiiii.....Luego de estacionarnos en un estacionamiento flamantemente nuevo de unos 4 pisos, partimos a tomar el "Vaporetto ", que era una lancha grandota que hacía las veces de bus, con paraderos y todo y que pasaba con cierta frecuencia en recorridos claramente establecidos entre las diversas islitas que rodean la isla más grande donde está la ciudad de Venecia. Destino: La plaza de San Marcos. Los niños iban fascinados mirando el paisaje mientras nos acercábamos a la plaza donde se han filmado escenas de las películas más taquilleras de Hollywood, incluyendo el último James Bond en "Casino Royale" Nos tomó como 20 minutos llegar a la Plaza San Marco ya que la lancha paraba en varios paraderos donde la gente lo esperaba para desplazarse por los canales de la ciudad. ¡¡Hasta que por fin llegamos!! ¡¡El espectáculo era grandioso!! las construcciones, los puentes, los canales y sus góndolas...y todo...¡¡¡¡REPLETO DE TURISTAS!!!! Habían feroces colas pa subirse a las iglesias, torres y otros edificios famosos. Los puentes llegaban a estar medio guateados con tanto gil subido encima. Los comerciantes cotándola a cincel. Y todos babeando por la belleza de la arquitectura de la ciudad. Babeando por las callesY así mismo nos fuimos caminando por las calles y callejuelas de Venecia: babeando. A parte de la arquitectura sin par de los edificios, hasta en las callecitas más estrechas y escondidas habían tienditas donde ofrecían la variedad más infinita de cosas. Toda Venecia es como UN GRAN MALL A CIELO ABIERTO. Y cada ciertos tramos, no faltaba un lindo puentecito para cruzar uno de los montones de canales que atraviesan el interior de la ciudad, por donde transitan las famosísimas Góndolas (por la izquierda, para dejar pasar las lanchitas a motor como las de los pacos o de emergencia). Nosotros, como todo el resto de turistas, mirábamos con envidia como otros turistas se paseaban en Góndola por los canales, mientras el Kiko proclamaba a nuestras espaldas: "¡¡¡¡¡Para viajar en Góndola hay que pedir un préstamo al banco mundial!!!!! y bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla ..." Caminándo y caminándo, de repente nos salió al paso un tipo con lentes oscuros, chupalla de paja y pelo corto, diciéndonos algo en italiano..."  ¿qué dijo este gil?" le preguntamos al Kiko. Y en eso salta denuevo el tipo diciendo en un aceptable español: "¿¿de dónde son Uds??"" ¡¡de Chile!!" le dijimos a coro. "aaaaaahhhh....¡¡¡¡ZAMORANO !!!!" respondió el tipo, y continuó: "¡¡vengan a dar un paseo en Góndola!!, ¡¡¡no es caro!!!" "¿y cuánto cuesta?" le preguntamos a coro. "120 euros la vuelta por bla, bla, bla, bla,bla..." Ahí, al Kiko casi se le cayeron los calzones al suelo junto con su presión arterial. Seguramente, como el gallo nos cachó la cara de espantados que pusimos, ahí mismo nos la lanzó: "pero también hay un paseo más corto, de media hora, a TAN SOLO 80 EUROS". La verdad es que ir a Venecia y no andar en Góndola es como ir a Disneylandia y ¡¡¡no sacarse una foto con el ratón Mickey!!! Como el tipejo nos vió aún vacilantes, usó su argumento más convincente: "Si Uds. vienen a Venecia ¡¡¡es casi un pecado no andar en Góndola!!!" Ahí nos convenció. Y aunque la Buby no decía ni si ni no, yo sabía que estaba verde por subirse a una Góndola y ser llevada en un romántico paseo por un gondolero veneciano .... El único que ya se arrancaba era el Kiko, aunque yo sabía que no le haría asco andar en Góndola, el puro precio le hacía culpabilizarse. El hecho de pensar en pagar semejante suma de dinero, lo hacía pensar en no subirse. Pero como se dijo: "Si vas a Venecia TIENES QUE DARTE UNA VUELTA EN GÓNDOLA".... ¡¡¡¡Nos subimos a la Góndola!!!! Nos remó don ENZO , Veneciano de tomo y lomo, quien, hablando en un bastante entendible español, nos fue dando detalles de la ruta que seguíamos con la Góndola. Fue así como pasamos frente a la casa de Casanova , también donde vivió Marco Polo y nos contó detalles de su construcción cuando pasamos bajo uno de los puentes más famosos de Venecia: El Rialto. En resúmen...el paseo duró unos 30 minutos pero realmente los 80 euros valieron largamente la pena. Luego de bajarnos de la Góndola con serio riesgo de irnos a pique...seguimos el paseo.Como ya eran como las 18:00 y hacía algo de frío, decidimos pasar a un restaurante (CARÍSSSSSIMO como nos decía el Kiko que debían ser todos los restaurantes en Venecia, cosa que al final resultó no ser más caro que acá en Suiza) el cual era atendido por puros chinos. Los niños sólo querían comer "Calzone", que son como unas tremendas empanadas de queso. La Buby se tomó un café y el Kiko se tomó una pilsoca. Finalmente, luego de descansar las patas un rato y de tragarnos todo, fué el propio Kiko quien se rajó con la cuenta (la cual no fué para nada exorbitantemente cara como tan agoreramente nos había advertido nuestro héroe antes de salir...). Decidimos continuar el paseo hasta las 19:30, hora en que tomaríamos el "Vaporetto" para ir a buscar el Vladcito y regresar a la casa en Casorate Sempione (donde vive el Kiko). Gitaneando en VeneciaPaseando y paseando, decidimos comprar algun recuerdito pa llevarnos a la casa. Lo típico: una máscara de carnaval Veneciano.
15 euros las más barata, que era vendida en casi todos los quioscos que encontrábamos a lo largo de los pasajes. Hasta que entramos a un boliche medio arrinconado, donde la tenían a 12 euros... "¿me la deja en 10 euros?" le dijo el Kiko al camello que al parecer era el dueño del boliche. "nooooo...si está baraaata..." "¡¡¡déjala en 10 eeeeuros!!!" "nooooo...si está baraaata..." "yaaaaaa poh...¡¡¡déjala en 10 eeeeuros!!!" "yaaaaaaaaaaaa...." Y fué así como hicimos nuestra primera compra de recuerditos de Venecia. Ahora la Buby comenzó a buscar su "recuerdito"... En eso estaba cuando de repente, vimos un cerro de carteras que estaban por ser guardadas en cajas ya que los comerciantes ya estaban desmontando sus quioscos de la calle (ya era tarde y estaba oscuro). Rápidamente se puso a trajinar las carteras antes de que las guardaran...hasta que encontró una que le gustó. "¿Cuánto cuesta?" preguntamos... "¡¡30 euros!!" Upsssss...eso era medio caro.... Asi que seguimos caminando cuando, media cuadra mas allá, un equipo de negros vendía, arriba de unos trapos en el suelo, MAS CARTERAS. "¿A Cuánto las carteras?" "¿cuál le gustó?" contestó uno de los negros. "esa" y le indicamos una color blanco con los tirantes café. "¡65 euros!" dijo el black Chuuuuuuuuuuuuuuuuu..."gracias.." y partimos. "¡¡¡¡¡¡E S P E R E!!!!!!" nos gritó y dijo: "¿¿¿¿cuánto quiere dar????" abriendo ASI los ojos (que era lo único que se le veía en medio de la oscuridad.) nooooooooo...¡¡¡muy cara!!!" le dijimos. "pero ¿¿¿¿cuánto quiere dar????" insistió, abriendo aún más los ojos. "tengo 20 euros" le dije. "ah nooooo" dijo con rabia contenida el negro. Y nos fuimos dándole las gracias. Pero conociendo a estos negros, comenzamos a sacar cuentas y empezamos a contar los segundos que pasarían antes de que el negro nos alcanzara para hacernos una oferta ....1, 2, 3, 4, 5, 6...."¡¡se la dejo en 30 euros!!" escuchamos desde atrás. Era el negro que nos alcanzó e insistía en que le compráramos la cartera en 30 euros. "nooooo", le dije. "tengo 20 euros no más". Ahí el negro partió devuelta. Seguimos camino....1, 2, 3, 4, 5, llegó de nuevo el negro y dijo: "ya...¡¡se la dejo en 25 euros!!" "nooooo", le dije. "tengo 20 euros no más" "¡¡¡pero se la dejo en 25 no más!!!" insistió el negro (que ya se estaba desesperando porque se le veían cada vez más abiertas las aletas de las narices) "nooooo", le dije. "tengo 20 euros no más" Ahí el negro partió devuelta. Seguimos camino....1,, 2, 3, 4, 5, llegó de nuevo el negro y dijo: "ya...¡¡22 euros!!....¡¡¡deme 2 euros p'al café que sea!!!" Pero uno, acostumbrado al gitaneo en Pillolandia: "nooooo", le dije. "tengo 20 euros no más" "pero..¡¡¡deme 2 euros p'al café que sea!!!" el negro ya casi al borde de las lágrimas... "¡no puedo!!...¡¡¡no tengo más!!!" le dije yo tranquilo "yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa......deme los 20..." se rindió el negro.
Así que, saqué la billetera (donde obviamente tenía más de 20 euros) saqué el único billete de 20 euros que tenía. Y antes de pasárselo al negro, le dije a la Buby que revisara con lupa la cartera. Cuando todo estuvo OK, le pasé el billete al negrito y rápidamente seguimos nuestro camino. De vuelta Nos costó un rato pero hasta que encontramos el paradero del "Vaporetto" N°2, que era el que nos llevaba hasta el estacionamiento donde habíamos dejado a Vladcito. Pasaron como 2 "Vaporettos" antes, los cuales iban hasta las masas de llenos, a esa hora, cerca de las 20:15 horas, ¡¡¡ya todos los turistas se estaban echando el pollo!!! Hasta que pasó el nuestro, nos subimos como pudimos y después de unos 15 minutos de navegación, llegamos al terminal. A 10 metros del terminal estaba el estacionamiento, donde tuve que pagar como 22 euros (por casi 5 horas de estacionamiento, cosa bastante razonable para ser una ciudad tan turística y TAN EXHORBITANTEMENTE CARA según nuestro héroe...). Emprendimos entonces el camino inverso, el cual nos llevó, después de aproximadamente 3 horas y media de viaje, hasta la casa del Kiko, hasta donde llegamos todos felices y con los ojos llenos de paisajes maravillosos y vivencias inolvidables de Venecia. De museos¿A dónde vamos mañana? El Domingo sería nuestro penúltimo día de vacaciones en Italia y había que aprovecharlo. El Kiko había invitado a un pololo amigo a la casa ese día, al "Zamorano", así que definitivamente no podría acompañarnos (a donde sea que fuésemos). Así que nos sugirió ir a Turín (Torino) a conocer un par de museos a los cuales el había ido y que realmente nos lo recomendaba. Además, según el, el camino iba a resultar súper fácil ya que estaba muy bien señalizado, tanto como el camino a Venecia (cosa que me tranquilizó, ya que no me hubiera gustado perderme y pasar todo el día buscando el camino de vuelta). Fué así como partimos, siempre alrededor de las 11 de la madrugada, hacia Turín. Realmente el camino resultó muy sencillo de seguir...hasta llegar a Turín. Ahí, se complicó la cosa ya que Turín es una gran ciudad, donde por las calles del centro, junto con los vehículos, también transitan los tranvías. De manera de que en varias ocasiones me vi transitando por calles con rieles donde no estaba muy seguro de que yo tuviera derecho a estar allí....y ya veía que me pasaba por encima un tremendo tranvía en su pleno derecho de transitar por esa calle... Menos mal que el Kiko nos había pasado un pequeño mapita del centro de Turín. Gracias a el, logramos, sin grandes contratiempos, ubicar la torre "Mole Antonelliana" donde se ubica el Museo Nacional del cine . Realmente tiene bien puesto el nombre de "Mole" porque realmente es un edificio MASIVO Como también era masiva la ¡¡¡¡TREMENDA COLA DE GILES que había esperando entrar!!!! Después de cagarnos de frío por una hora en la cola, al fin logramos entrar. La entrada nos daba derecho a visitar el museo, pero también a subir en un ascensor panorámico que sube hasta casi la punta del edificio...Así que lo que primero hicimos fué eso: subir hasta arriba... Otra vez tuvimos que hacer cola, pero esta vez solo fué de unos 20 minutos ya que se subía de grupos de 8 personas en el ascensor. El recorrido en ascensor hasta la punta duraba fácilmente 2 minutos y realmente era panorámico: a medida que subía en el ascensor, se veía por todo el interior del edificio, el cual es hueco, gente subiendo por un camino que recorre el interior de la bóveda sobre la cual son proyectadas diversas imágenes, que hacen que parezca el interior de un gran hormiguero. Cachureen el video: Arriba, en el termianal del ascensor, se accedía a una terraza que permitía una visión de 360° de la ciudad de Turín.
Ya de vuelta en la planta baja, comenzamos la visita al museo. Eran como 3 pisos donde eran mostrados los orígenes del cine, desde el teatro de sombras hasta las máquinas que inventó Edison donde, por una rendijita, se podía ver a una señorita mover las faldas de su vestido en forma frenética...y todo por una monedita de 5 centavos de dolar...
En los pisos superiores, se le daba un vistazo a todos los aspectos del cine actual, maquillaje, vestuario, efectos especiales, etc. Todo mostrado en módulos que permitían identificar claramente cada aspecto tratado.
Finalmente, visitamos la última sección, que está en la planta baja, que trata de los temas de las películas: terror, amor, animación, humor...
Nos tomamos un pequeño descanso, tirados en una tumbonas con parlantes en las cabeceras, que permitían ver y oir cómodamente las imágenes proyectadas en la bóveda del edificio.
A las 19:30 en punto, los guías del museo empezaron a arrear el ganado a la salida. Era el fin de nuestra visita al museo.Salimos y nos fuimos caminando hasta donde habíamos dejado estacionado el Vladcito, no sin antes pasar a ver denuevo el "huevo de pascua" que había cerca...
Luego de salir del estacionamiento y de darnos algunas vueltas para encontrar la calle por la cual habíamos entrado a la ciudad (¡¡y de hacerle el quite a hartos giles estacionados en 2a y 3a fila!!), conectamos con la carretera que en 2 horas y media nos llevó de vuelta a la casa de nuestro gran anfitrión: el Kiko. 23:30, llegamos a la casa y el Kiko, con su pololo amigo "Zamorano", nos esperaban con un par de exquisitas pizzas (¡¡¡cómo no comer pizza en italia!!!). Entre pizza y pizza nos pusimos de acuerdo de pasar al otro día, ya de regreso pa Suiza, al pueblito de Stressa . Pueblo muy pirulo ubicado en el borde del lago Maggiore, desde donde luego partiríamos hacia el Simplon (¡¡¡que susto!!!) para pasar a Suiza y luego a la casita. Super TopSalimos, nuevamente, como a las 11 de la madrugada. Esta vez, Kiko y su pareja amigo iban en su auto y nosotros en nuestro Vladcito. Luego de pasar por varios pueblitos costeros, llegamos a Stressa, un precioso pueblo, donde seguramente establecieron su hogar los superricachones de fines del siglo XIX, ya que se veían mansiones preciosas rodeadas de parques aun más lindos. Pero también se veían otras mansiones enormes pero muy deterioradas, casi cayéndose. El centro era muy pintoresco y muy bien cuidado. Con callecitas angostas llenas de tiendas, donde, obviamente, la Buby se volvió loca vitrineando y donde compró de recuerdo, un pañito de cocina con "El mapa de la pasta italiana".
Luego de dar algunas vueltas vitrineando y comernos un helado (¡¡¡cómo no comer helado en Italia!!!), decidimos partir, no sin antes lamentar el poco tiempo que teníamos y no poder aprovechar la oferta de un viejito que nos estuvo tentando de ir en barco hasta una de las islas del lago que están frente a Stressa...La Isola Bella . El regresoLlegó la hora de partir. Abrazos y besos iban y venían y partimos (16:30). Íbamos re preocupados pensando en el paso Simplon, ya que habíamos quedado medio traumados cuando lo pasamos con la nieve hasta el techo...pero al final, resultó ser sólo ¡¡¡un paseo de 45 minutos!!! Luego de recorrer la carretera hasta la frontera Italiana/Suiza, comenzó el camino de ascenso del paso Simplon. Si bien no había sol y estaba nublado y hacía un poco de frío, el camino ESTABA COMPLETAMENTE DESPEJADO. Nada de nieve en la ruta, y parecía que había dejado de nevar hacía 2 días ya que los cerros no se veían completamente blancos como cuando pasamos de ida hacia Italia. En un ratito subimos y bajamos el Simplon, llegando a la ciudad de Brig, primera ciudad suiza de relativa importancia viniendo desde Italia. Pasamos a un supermercado a comprar algo pa comer en la noche (¡¡¡Pizza!!!) y seguimos camino. Al cabo de 2 horas y media de camino, ya estábamos llegando a la zona del lago Léman (nuestra zona), cuando nos damos cuenta de que ¡¡¡está nevando a full!!! Así que a la vuelta de la rueda por la carretera, llegamos por fin a la casa. Cansados pero felices descargamos nuestro fiel Vladcito y nos fuimos a comer nuestra pizza comprada en Suiza...
pero con gusto italiano... (Si quieres ver más fotos de nuestra aventura Pascual en Italia, HAZ CLICK AQUI ) |