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Unas palabritas para, en parte desahogarme un poco y por otra para contar la experiencia... Un cabro de 22 año es eso, un cabro aún, y si más encima era una persona re buena, buen hijo, primo, sobrino y entregado al prójimo para cooperar, creo que prometía para ser una persona de bien y alguien que realmente valía la pena que viviera en este mundo...Pero no. Ya no está.
Un deslizamiento de nieve le quitó la vida, llevándose de delante de los hojos de su papá, de su hermano y de uno de sus numerosos amigos. Yo lo conocí por circunstancias de la vida. Vino a trabajar por algunos meses a la empresa donde yo trabajo, a hecer una pasantía. Era el mayor de los hijos (2) de la secretaria del departamento donde trabajo, una belga que criaba a sus hijos al estilo 'latino': preocupada, querendona, etc, como estamos acostumbrados los no europeos. El funeral fué el pasado Viernes y nos dieron permiso a todos los del departamento para ir al funeral del Kenzo. Cuando saludé y le dí mis condolencias a la mamá, me dí cuenta que ya no lloraba, ya se le habían agotado las lágrimas. Cuando llegé, el salón del centro funerario estaba lleno, primero me paré al fondo pero me dí cuenta que había un asiento disponible más adelante. Cuando me senté y alcé la cabeza, me dí cuenta que estaba como a 3 metros del ataúd (que, pese a haber pasado frente a él para saludar a los papás del Kenzo, no lo había visto.). Confieso que no me sentí cómodo con la posición de mi asiento, demasiado cerca... Pero eso me dió la oportunidad de ver más de cerca también a sus familiares y amigos. Todos estaban muy afectados y tristísimos. Se sucedieron afectadas palabras dirigidas a todos y a Kenzo en especial de parte de sus familiares y amigos, mientras, entre discurso y discurso, se escuchaba la música que, me imagino, Kenzo en algún momento de broma pidió que le pusieran en su funeral. Varios amigos y amigas lloraban desconsoladamente. Fué ahí que me puse a pensa que quizás sería mejor ser egoísta, desinteresado, mala persona en el más amplio sentido de la palabra, así, cuando uno muriera, nadie estaría triste, al contrario, todos contentos. Se dejaría un sentimiento de felicidad y alivio y todos, contrariamente a lo que sucede cuando se es buena persona, todos tristes y abatidos. ¿Será esa la solución para no dejar un sentimiento amargo a nuestra partida? También me dí cuenta de que no manejo muy bien la tristeza. No quise asistir al funeral y me fuí a la casa. Nevaba y me parecía que la nieve, cayendo como llorando, se disculpaba por haberse llevado a alguien que merecía vivir un poco más. |